sábado, diciembre 16, 2006

I'm like a clock when I tic and I toc

- Estoy en la fiesta de la empresa. Nos juntamos una vez al año ¿4000? personas de toda España.
- ¿Y venís siempre a Barcelona?
- Sí, hemos cenado en el Melià Barcelona.
- Y ¿qué tal la cena?

La comunicación mediante cebollas es una técnica muy recurrida en algunos ámbitos. Se basa en pensar una cosa y recubrirla con capas y capas de ironía y sarcasmo de forma que sea arduo complicado llegar al núcleo o quid de la cuestión. Ni siquiera el propio emisor de cebollazos sabe bien bien lo que quería decir.

-Un asco. Puaj. Mala, mala. Yo estoy allí alojada, en ese hotel. Soy de Valencia.

El alcohol en primer término euforiza y -en ciertos casos- acrecenta los sentimientos fraternales y de amistad. Si no bebes alcohol, vas con lo que llevas de serie -o te has ido tuneando con el tiempo- y es normal que te resbalen ciertas actitudes eufórico-amistosas. No les haces ascos, pero les das la misma importancia que le diste al sobre del azúcar del café de esa mañana.

- Todos los que estamos aquí somos de la Facultad de Matemáticas. También es nuestra cena de Navidad.
- ¿Estás estudiando?
- No, no. Acabé hace... 2 años (Pienso: Mierda! ¿Dónde están ese año y medio que me faltan?)
- Entonces sois Matemáticos...

No. No. NO!!!! Esto no va así. Sí Licenciados en Matemáticas.

Sin embargo, repensando ahora esos tres años, me doy cuenta de que en modo alguno fueron desperdiciados. Sin saberlo, entonces aprendí en la soledad lo esencial del oficio de matemático — lo que ningún maestro puede enseñar verdaderamente. Sin habérmelo dicho jamás, sin haber encontrado alguien con quien compartir mi sed de comprender, sabía no obstante, diría que “por mis tripas”, que era un matemático: alguien que “hace” matemáticas, en el sentido estricto del término — como se “hace” el amor. Para mí la matemática había llegado a ser una amante siempre acogedora y complaciente. Esos años de soledad fundamentaron una confianza que nunca ha vacilado — ni al descubrir (desembarcando en París a los veinte años) toda la extensión de mi ignorancia y de la inmensidad de lo que necesitaba aprender
Alexandre Grothendieck (Récoltes et Sémailles)


- Podríamos decir que sí...
- A mi me gustan los matemáticos y la matemática.
- Los Matemáticos tienen su qué.
- Si que tienen suquet, mucho suquet.

Me doy la vuelta sutilmente y me dirijo hacia la barra del Antro en el que tantas veces he estado ebrio buscando no se qué. Miro hacia atrás, sonrío y vuelve a sonar en mi cabeza la canción que me relaja. Tengo que acercarme a pedírsela al DJ. Recuerdo el memorable Mash-Up de Intergalactic en Mons, así como los bailes locos. Y me río. Agarro con fuerza el hilo de la madeja y tiro, tiro de memoria.
Si tengo risas y sonrisas en mi vida ¿qué más busco?

2 comentarios:

Jabot dijo...

esa quería marru!! :D

Anónimo dijo...

http://youtube.com/watch?v=EThMs0x9LJw

-Oh boy you drive me crazy...

-Bitch you make me hurl..