sábado, febrero 25, 2006

Carnaval...

El carnaval de Brasil es el mejor del mundo. Está en la lista de experiencias a tener o realizar. Justo después de plantar un árbol y antes de tener un hijo -aunque en mi caso podría juntar estas dos últimas en una, debido a la naturaleza de mi apellido-. La gracia de ese Carnaval -creo yo, vamos- es que la gente corriente más que preocuparse por su disfraz, se lo quita. Luego está también la famosa historia de Feynman y como tocó para una escuela de samba en Río; todo esto aparece en la biografía cuyo título inspiró el de este blog.
El carnaval de Venecia también es un lugar en un momento exacto que me gustaría visitar. Pero esas máscaras me ponen un poco nerviosillo...
Hay más carnavales para escoger, cada uno con sus encantos: Tenerife, Cádiz, Sitges (en menor medida)
El carnaval de la FME tiene su magia, para quien lo vive por dentro. Disfrazarse es lo de menos, lo importante es poder disfrutar de una velada con momentos estelares, improvisados y que dejarán esa marca que como muchas otras cosas vividas entre esas 8 paredes perdurarán para el resto de los días.

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